Una se siente bien cuando vive la experiencia del aprendizaje, su aplicación real y los buenos resultados. Estas muestras que voy planteando en el blog
me hacen ser consciente de todo esto, igual que de mis puntos flacos.
Estoy consiguiendo
los objetivos que me propuse en el
punto de partida (como he explicado en las muestras 1, 2 y 3 de mi blog) y cada vez me siento
más segura de mi rol como profesora de lenguas extranjeras/español.
Para la próxima
fase del máster me he propuesto unos
objetivos en relación a esas carencias que mi conocimiento en el campo de la lingüística padece. Por eso algunos de
estos objetivos son muy teóricos: las asignaturas como la de análisis del
discurso me resultarán más arduas pero me las planteo como un reto que sé que
van a mejorar mi docencia. Mi objetivo es adaptarme, entender, y hacer mío un
mundo que siempre ha formado parte de mi vida (los idiomas y la docencia) pero
que permanecían detrás de la barrera de una licenciatura en Humanidades, no en
filología.
Junto a ese trabajo espinoso –pero gratificante,
espero- me propongo disfrutar de los
campos en los que me manejo con toda tranquilidad y en los que aprender me
supone una satisfacción inmediata: las TICs, el cine o los textos literarios.
He guardado esta imagen como muestra de parte de mi progreso. La corrección de los ejercicios de producción escrita suponen un trabajo del que el alumnado pocas veces se beneficia porque falta una reflexión (suya) al respecto. Siguiendo los pasos de Metodología de ELE estoy llevando a cabo un proceso de corrección grupal de sus propios escritos, partiendo de una rúbrica inicial que nació de mí pero que ha mejorado con sus participaciones. El resultado ya está en la clase (creo que se puede oler la concentración de la foto) y, además, en sus escritos: cada vez son mejores.

Comentarios
Publicar un comentario